Que tire la primera piedra, la persona que salio del cine, después de ver karate Kid y no hizo el movimiento de la grulla. Que me escupan en la calle los que no han dicho nunca: “Luke, yo soy tu padre” o “que la fuerza te acompañe” y que no vuelva a leer esta columna el que escucha la canción “eye of Tigger” o sube unas pesadas escaleras y no piensa en Rucky (perdón Rocky).
Actualmente en el mundo de la música han triunfado en más de una forma los “reencuentros”, es de conocimiento público que la mayoría de adultos contemporáneos poseen la solvencia económica de pagarse sus nostalgias (los niños de la generación timbiriche; ahora compran videos y van a conciertos cuando quieren y no cuando sus papas los llevan), no en balde los hombres G, Mecano y Menudo se vieron beneficiados de esta melancolía (bueno hasta “calo” se quiere reencontrar), por su parte algunos prefieren disfrazarlos de Tributo$$$ (saludos a Fey).
Pero regresando al ámbito cinematográfico; en esta ocasión no me referiré a los remakes de series o películas (Dukes de Hazzard, Hechizada o hasta Psicosis), esta columna va dedicada a esas películas que nos hacen exclamar: “¿que d••$%&• estaban pensando?” (¿Alguien dijo “Viernes 13 o pesadilla en la calle del infierno?), aunque en realidad este no es precisamente el caso.
Y como siempre, menciono todo lo anterior como un preámbulo para hablar de una cinta; que a 30 años del inesperado éxito de su primera parte (‘Rocky’, 1976, dirigida por John Avildsen y escrita por Sylvester Stallone), regresa con la historia del humilde boxeador que encuentra una oportunidad única en la vida y decide afrontarla con determinación para darle un giro a su existencia.
La historia de la película no es nada sorprendente, de hecho creo que la mayoría de ustedes la conoce con solo ver el trailer: un boxeador después de ver una pelea por computadora, entre él y el actual campeón de boxeo, decide revivir sus glorias pasadas. Pero para hacerlo más didáctico se los narraré de otra forma (cualquier parecido con la realidad es meramente intencional):
Había una vez un actor (perdón, boxeador), que era totalmente desconocido y que un buen día se topo de frente con la oportunidad que lo llevaría al estrellato; pelear por el titulo mundial de pesos pesados (o protagonizar un gran filme), por supuesto esto lo llevo, no solo a ganar el respeto de la gente, si no que obtuvo el campeonato mundial (y le ganó en los oscares a Taxi Driver y a Network). De ahí, la carrera de este boxeador tuvo algunos altibajos resaltando la muerte de su entrenador por un empujón de Mr. T o los problemas de dinero de cualquier boxeador que no se administra bien (saludos a hacienda de parte de Julio Cesar).
Posteriormente este actor quedo tan impresionado de la aceptación de los boxeadores en los reality shows mexicanos que decidió sacar The contender (por lo menos no se lanzo como gobernador).
En esta sexta entrega de la saga de Rocky el actor (boxeador, perdón otra vez), se encuentra con una carrera sumida en el descrédito y el olvido; ha perdido mucho: el cáncer le arrebató la vida de Adrian, su amada esposa; el paso del tiempo lo ha llevado a su retiro y la relación con su hijo no es lo genial que él quisiera (Sage Stallone, el verdadero hijo de Sylvester, quien interpretó ese papel en ‘Rocky V’ no pudo participar en la cinta por “compromisos” con su compañía de cine Grindhouse Releasing, aja!). La gran sombra de la fama de su padre ha impedido que Robert (Rocky Jr.) se realice plenamente en el ámbito del cine (o boxeo, es lo mismo). Rocky deberá ayudar a su hijo a vivir su propia vida en lugar de luchar contra el fantasma de su padre. Pero el Semental Italiano también se encuentra en una pelea; el recuerdo de Adrian (la fama y la fortuna) lo persigue y un monstruo le invade el alma por la injusticia de su pérdida. La gran experiencia de vida ayuda a Rocky a superar sus demonios internos para tomar nuevamente a su mundo y darle un giro positivo.
Recomendable para todo mundo, especialmente para los seguidores de Rocky, aunque cualquiera la disfrutará, ya que Stallone logra su meta, una película bien escrita y bien hecha, Rocky Balboa es la última secuela pero en muchos aspectos es la que más se parece a la original.
A manera de conclusión quiero mencionar que Sylvester Stallone, declaro que probablemente no filme Rambo IV, lastima que no podemos decir lo mismo de las cuartas secuelas de Indiana jones y terminator, por cierto alguien vio karate kid 4?
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