“A ti te pasan más cosas k a Homero Simpson” decía Ximena Sariñana al personaje de Demian Bichir en la película todo el poder.
Pues bien, a veces creo k esa frase fue inspirada en mi persona, así que atendiendo a las personas que han mandado mails, para k escriba un libro con mis peripecias; decidí, mejor volcarlas frenéticamente en este blog.
Una de las anécdotas VERÍDICAS que más gracia causan entre mis amigos (que tal vez escrita no cause tanta gracia como actuada)
Es cuando saliendo de casa de mi chica, a eso de la una de la madrugada y mientras hacíamos el clásico acto de “no te vayas” y “ya es tarde y vivo hasta el otro lado de la ciudad”, mi curiosa suerte me llevo a tomar mi llave del auto de una manera endeble (de esas llaves cuadradas, k incluyen control remoto y k parecen una cajita de cerillos) y dirigirla con poca fuerza hacia la puerta de mi auto.
Obviamente y para comenzar una hilarante cadena de sucesos, la llave se escapó de mi mano, y después de dar como 3 rebotes en el suelo; fue a dar exactamente al único hoyo de la calle, al único y diminuto huequito donde no querría k se fuera: al cuadrito pequeño de una coladera.
Descripción de la coladera: Debo aclarar k esas coladeras son de cemento en forma circular y k solo tienen un agujero en la parte de en medio, donde no cabe nada (excepto una llave cuadrada de control remoto). Además, para los k nunca han destapado una coladera de este índole, les comunico k esas coladeras llevan aguas residuales, así es: llevan residuos de nuestros baños, de lavabos y por supuesto de cualquier tipo de desecho creado por el ser humano. En este tipo de coladeras viven faunas diversas; de las cuales solo le tengo pánico a una: las ratas.
Aun k para muchos la primera solución sería destapar la coladera y ver si pueden rescatar la llave, primero opte por otra salida:
Ir a mi casa por el duplicado
Solo existía un pequeño problema; el transporte.
Mi chica amablemente ofreció llevarme a mi casa por la llave, lo malo es k mi coche inteligentemente bloqueaba la entrada de su garaje impidiendo la salida de su vehículo.
Por supuesto k a esa hora el transporte público no funciona y un taxi me cobraría la estrepitosa cantidad de 300 pesos de ida y 300 de regreso (vivo en el estado de México y era de madrugada).
Así k decidí aventurarme y abrir la alcantarilla, gracias a mi inmensa musculatura (es mi historia y yo exagero lo k quiera), me fue fácil levantar la pesada coladera de cemento, y en ese momento di gracias de vivir en México, debido a nuestra estúpida cultura de tirar basura en la calle, siempre se tapan las coladeras (motivo por el cual siempre hay inundaciones), y por supuesto esta coladera no era la excepción.
Y aunque el tapón ayudo a k mi llave no fuera un residuo más, viajando sin rumbo por las asquerosas aguas residuales de la ciudad, ésta se ubico en una parte muy lejana para mis manos. Utilice varios instrumentos para accesar a mi llave; un jalador, una escoba, un gancho de ropa, pero fue la combinación de una pala para escavar y el jalador; los k me dieron esperanza al ver k sostenían mi llave, aunque de una manera endeble.
Para estas alturas de la aventura, mi suegra ya había salido a asomarse, para ver porqué su niña se tardaba en entrar a la casa, por supuesto amablemente, sugirió ayudarnos en nuestra faena y se encontró de repente con la encomienda de sostener la lámpara, mientras yo subía con la pala mi llave y mi chica trataba de hacerle presión a la llave contra la pala, para k al subir no se callera.
Después de 5 intentos en los k la llave estuvo muy cerca de nuestras manos y k repetidamente cayera de la pala para alojarse mullidamente entre la basura, sucedió algo que solo demostraba que Dios tiene sentido del humor: Comenzó a llover.
Ya desesperado, mojado, avergonzado ante mi familia política y ante la inminente aparición de una rata, mi ira como era de suponerse estalló, al caerse por decima vez la llave, me levante del suelo, estruje mi cabellera con las 2 manos, y cuestione molesto hacia el cielo “porqué solo a mi me pasan estas cosas” y acto seguido me recargue en el poste más cercano.
Así es señoras y señores, seguidores de las caricaturas, como era de esperarse el contacto con el poste de luz y la lluvia, hicieron de las suyas, provocándome una descarga eléctrica, digna de cualquier episodio del el coyote y el correcaminos, mi chica (k seguramente vio mi cuerpo en rayos X como en las caricaturas) no pudo contener mas la risa y soltó tremenda carcajada.
Finalmente y después de todo esto, pude recobrar mi llave y después de lavarla (cuidadosamente), tome mi auto y me fui a mi hogar, fue un rato en verdad muy amargo, pero es de las historias más graciosas k tengo.
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